Nota editorial

Este blog es un espacio personal de escritura creativa. Los textos aquí publicados incluyen reflexiones, recuerdos, ficción y exploraciones emocionales desde una perspectiva íntima y literaria. Algunos contenidos pueden abordar temas de relaciones humanas, identidad y afectividad desde un enfoque narrativo y no explícito. No se publica material pornográfico ni contenido destinado a la excitación sexual directa. El objetivo del sitio es expresivo y artístico, priorizando la experiencia del lector y el valor del texto.

Chucho y el Moreno: Crónica de una imaginación tapatía

 La tarde avanzaba lenta, espesa, con ese calor que vuelve todo más intenso en Guadalajara. La llamada nunca se concretó. La pantalla quedó en silencio, pero la mente no.

Chucho y el Moreno existen más como personajes que como presencias reales. Son símbolos de una narrativa urbana donde el cuerpo, el deseo y la identidad se mezclan con humor, exageración y una voz profundamente local.

No hay conexión, no hay transmisión, no hay testigos. Solo una historia que se arma en la cabeza, alimentada por imágenes culturales, referencias callejeras y la imaginación desbordada de quien observa.

Lo que parecía una escena concreta se revela como lo que siempre fue: ficción. Una exploración del deseo desde la palabra, no desde el acto. Un ejercicio narrativo donde el lenguaje empuja los límites, pero no los cruza.

Porque a veces el verdadero punto no es lo que ocurre, sino lo que podría haber ocurrido.

Acusado de asalto: una confusión que no se olvida

Hace 15 años, un día como hoy, cerca de las diez, caminaba como cualquier otro día por Avenida México, casi cruzando para bajar por Terranova. Nada fuera de lo común. El frío apretaba y yo avanzaba con la cabeza en otra parte, cuando una patrulla se detuvo a mi lado.

En cuestión de minutos me pidieron mi identificación, hicieron preguntas que hoy recuerdo a medias y me encontré tratando de entender qué estaba pasando. No opuse resistencia. No tenía nada que ocultar. Aun así, me dijeron que alguien con mi descripción había sido señalado por un asalto.

La palabra se quedó flotando en el aire, absurda. Yo solo pensaba: no tiene sentido.

Me esposaron y me llevaron unas cuadras más adelante. Allí, una persona me señaló como el supuesto responsable. Yo estaba completamente desconcertado. Repetía lo único que era verdad: no había sido yo. No había persecuciones, no había confrontaciones, no había nada de lo que se me acusaba.

Después de conversaciones confusas y explicaciones que no terminaban de cuadrar, todo se deshizo como había empezado. Me dejaron ir. Volví a casa con las manos libres, pero con la cabeza hecha un nudo.

Nunca supe si fue un error, una descripción apresurada o simplemente una cadena de malas decisiones. Tampoco busqué responsables. Lo único real fue la sensación que quedó después: impotencia, nervios, esa fragilidad que aparece cuando entiendes lo fácil que es quedar atrapado en una historia que no es tuya.

Al final, no pasó nada más. No hubo consecuencias legales ni mayores complicaciones. Solo una experiencia que me recordó lo vulnerable que puede ser uno en el lugar y momento equivocados.

Diciembre tiene esa fama extraña de cargarlo todo de peso emocional, y supongo que esta fue una confirmación más. Hoy lo cuento con distancia, con algo de ironía incluso, pero en su momento no fue ligero.

Ojalá nadie tenga que pasar por algo así.

No todo asalto ocurre en la calle; algunos suceden en la memoria.

La conexión que venció al error 1132

En un pequeño pueblo llamado Elmwood, la conexión entre sus habitantes parecía una fuerza cósmica que los mantenía unidos. El centro comunitario local, corazón de reuniones, clases y eventos, dependía de Zoom para sus encuentros virtuales, especialmente durante las impredecibles temporadas de clima extremo.

Con la llegada del invierno, una tormenta de nieve azotó Elmwood, provocando apagones en toda la región. El festival de invierno, un evento muy esperado, debía celebrarse de forma virtual debido a la pandemia. Pero justo antes del gran día, los organizadores se enfrentaron a un obstáculo inesperado: el temido error 1132 de Zoom. Nadie podía conectarse.

Ellen, directora del centro comunitario, reunió a un grupo de voluntarios decididos. “No podemos dejar que un error nos detenga. ¡Debe haber una solución!”, dijo con una mezcla de preocupación y entusiasmo. Buscaron guías de solución, probaron reinstalaciones, ajustes de red… pero nada funcionaba. La frustración crecía, hasta que Ellen recordó: “Zoom es solo una herramienta. Lo importante es que nos tenemos los unos a los otros.”

Inspirada, propuso usar una vieja aplicación de chat que funcionaba bien con conexiones de baja velocidad. No era moderna, pero sí confiable. Con ayuda de músicos, artistas y narradores locales, armaron un programa improvisado para el festival.

El día del evento, muchos se conectaron con escepticismo. Pero pronto, la plataforma demostró su valor. Historias, canciones, manualidades… todo se compartía en vivo. Las risas llenaron las pantallas, y la decepción inicial se desvaneció.

Ellen observaba cómo el chat se llenaba de mensajes de gratitud. Incluso familias que habían dejado Elmwood se conectaron para compartir recuerdos. La tecnología no era deslumbrante, pero el espíritu comunitario brillaba con fuerza.

Al caer la noche, Ellen reflexionó sobre la importancia de la adaptabilidad. El error de Zoom casi arruina sus planes, pero los llevó a redescubrir lo esencial: reunirse, apoyarse y crear memorias compartidas, sin importar el medio.

Al día siguiente, mientras la tormenta continuaba, el centro recibió una avalancha de mensajes de agradecimiento. La conexión verdadera no vive en una app, sino en los corazones de quienes se cuidan mutuamente. Ese festival se convirtió en leyenda local, símbolo de superación y nuevas posibilidades.

En los días posteriores, Ellen investigó a fondo el error 1132. Consultó con otros directores, amigos expertos en tecnología y el equipo de soporte de Zoom. Descubrieron soluciones como actualizar el software, revisar la conexión a internet y verificar el estado de las cuentas.

Decidida a preparar mejor a la comunidad, Ellen organizó un taller virtual sobre buenas prácticas digitales. Compartieron consejos, alternativas a Zoom y estrategias para escenarios de baja conectividad.

Cuando llegó el siguiente evento, Elmwood estaba más preparado que nunca. Con nuevas herramientas y confianza, la comunidad estaba lista para cualquier desafío. Ellen se sentía orgullosa: habían aprendido, se habían unido, y estaban listos para seguir conectándose de formas nuevas y significativas.

Porque el espíritu humano tiene una habilidad asombrosa para encontrar conexión, incluso en los lugares más inesperados. Y cuando la tecnología falla, el corazón siempre encuentra el camino.


La leche derramada del gigante que nos hizo opuestos

Libro perdido entre galaxias

Fragmento / prosa poética

Dicen que hubo un libro, perdido entre galaxias, donde se adoraba a un ser inmenso que derramó la leche cósmica. Y en ese derrame, nos hicimos el otro lado del desastre. No por accidente, sino por culpa asumida.

La Vía Láctea ya no es leche: es almendra, es nugget, es sneaker. Y siempre hay una nuez que mata al eslabón débil, al que no sabe inhibirse, al que necesita silencio para renacer como villano disfrazado de gurú.

Oh, juventud, tú que me tienes atado. La mosca vive un solo día terrestre, y nosotros lo llamamos pérdida. Pero si los pioneros del génesis no necesitan narración, ¿por qué seguimos editando en arameo, esperando que Ruby o Python nos salven?

Y justo cuando creemos que el código compila, ¡crash! El compilador se niega. No encuentra el nuevo término. Como Bonilla, que siendo no binario, dividió la forma de ser nombrado. Ahora sus reflejos primales se niegan a girar cuando alguien le llama con tono de niño feliz.

¿Cómo sostener las mejillas para recibir una cucharada de tejido crudo, de algo que ya murió y ahora filma necrotiktoks? No son los medallistas, pero son atletas. No representan al 1%, pero juntos forman un nuevo grupo que no debe mezclarse por raza, sino por acto tradicional.


Drag queens, enciendan la música. Que los caballeros no miran a las damas, a menos que la dama sea un caballero con vestido. En Escocia lo llaman kilt. Moda antes de Chanel. Protección antes de estética.

Yuzuf recuerda que la oscuridad se enlaza mejor de noche. La ciudad brilla como la estrella de la mañana, que antes caminaba junto al escudo, ahora satélite. Solo muestra su cara, nunca su nuca. La nuca es miedo. Miedo de agregar extraños al yo interno.

Los amigos cercanos se mantienen lejos, para que la carne no se mezcle por exceso de espacio exterior. Todo intenta alcanzar la mente última con base primal, pero sin método. Caótico en su núcleo. Como bomba nuclear con IA y Photoshop.

No es humano. No es divinidad femenina. No se vende ni con religión ni con magia. Se rompe justo antes de morir. Y muere sin biopsia, sin bio, solo con manchas de papel cortado.

Tú, yo, eso. Ellos. Cosas.

Pero lo que significan para el ermitaño singular conecta al creador con el guardián. El almacenamiento en la nube debe respaldarse cerca del núcleo palpitante de recursos no renovables.


El azul bebé se esconde como hermano blanco de nuestro foco diario, que no se opaca ni con algodón ni con vapor coloreado.

Agua, sé todo.

Tierra, deja de producir lo viejo como nuevo.

Fuego, limpia al bebé suelto que lo tiene todo.

Viento, muévelo lejos del hogar y hazlo echar raíces en vez de buscar amor.

Si no amas tu raíz, aunque no sea la verdadera (adopción, tutela, hermanos mayores sin vigilancia tipo reality), entonces no sabrás caminar como peregrino.

La religión nos unificó en amor. Pero los que lo ansían, lo odian. Al menos a los pensantes que interrumpen su socialización. En vez de lenguaje, hay ruido.

Doolittle se hizo grande. El Sandman solo da mientras duerme, pero ¿cuándo sueña él? El peligro no está en piedra, papel, tijera, lagarto, Spock. Viene del pentagrama. Ya no somos cinco continentes. Hay dos más.

Observadores, perdiendo curiosidad por eventos apocalípticos que ni en simulacro se sienten. ¿Has sentido miedo real en uno? Ahí se rompe la Matrix. El glitch que descansaba la mente se convierte en venganza genocida de los godinez que no renuncian ni son despedidos.


No dejan oportunidades a otros. Y los que sí proveen, están en huelga. No se ensamblan como línea de fábrica. Son minoría con lenguaje nuevo. No diplomático. Activo. Acción pura.

He fusionado los menos aterradores con el que tengo. Y la gente cree que los maldigo, los hackeo, los olvido. Pero yo solo quiero estar con Vika, y con el Tom Cruise que ella llama en su espacio invisible.

Esperando que la biología reproductiva regrese como virus en laboratorio. Que nazcamos del aire. Que los espermatozoides se vuelvan mosquitos que donan en vez de chupar sangre. Que sus alas se conviertan en pulmones, corazones, médula ósea.

Un casco mejor para los que insertaron lo primal en su hambre salvaje. Porque la Tierra no da lugares seguros. Todos los animales se adaptan para ser productivos para las grandes industrias.

Y parte de la élite que solo...

Fin del fragmento.

El Diablo Digital: IA, Arte y el Drama de Chucho en el Lote Pelón

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El Diablo Digital: IA, Arte y el Drama de Chucho en el Lote Pelón

Bienvenido a un nuevo relato en redrogue, donde el calor tapatío se mezcla con la intensidad y el drama de las calles de Guadalajara. Hoy presento una historia que no te dejará sin palabras: Chucho, conocido como el Fresero, se encontró con algo que está causando conmoción mundial —una inteligencia artificial que crea arte callejero, pero con un giro demoníaco. ¿Te interesa? Es pura controversia en 2025.

Mural IA en GDL

Arte

Todo comenzó en un mural del Callejón del Diablo, donde Chucho y el Moreno descansaban con tejuinos después de un día de trabajo bajo el sol y tortas ahogadas. El arte urbano de Guadalajara siempre ha sido impresionante, pero esta vez, una inteligencia artificial llamada "ArteMaligno" creó un graffiti neón con calaveras, tortas ahogadas y un diablo rojo que parecía observarlos. Algunos lo consideraban genial, otros un sacrilegio, un arte robótico que amenaza la esencia de los artistas tapatíos. La discusión en X estalló: ¿es arte o una amenaza?

Manuel pintando

Ausencia

El problema es que los artistas humanos, como Manuel, un grafitero local, se sienten ignorados y olvidados. Manuel, con sus manos cubiertas de pintura, exclamaba en el lote pelón: “¡Esto no es arte, es una máquina que nos quiere borrar!”. La IA pintaba más rápido y con mayor precisión, pero ¿qué pasaba con el corazón callejero, con el esfuerzo tapatío?

Diablo neón

Diablo

Luego estaba el diablo en el mural. Algunos lo veían como un homenaje a la cultura tapatía, otros como una provocación del diablo digital, una inteligencia artificial que se volvía excesiva. En las iglesias de Guadalajara, los sacerdotes advertían que "ArteMaligno" era un demonio moderno, un pecado en forma de píxeles. La controversia crecía: ¿era realmente el diablo, o solo una broma neón?

Pupa y Lavinia en TikTok

Pupa y Lavinia

Pupa y Lavinia se convirtieron en figuras destacadas, grabando todo para sus redes sociales. Su video con el mural mixto alcanzó millones de vistas, colocando a Guadalajara en el mapa de la polémica sobre la IA. Sin embargo, también enfrentaron críticas por “adaptarse” a la tecnología.

Speakless

La comunidad quedó sin palabras al ver el mural final: un diablo rojo sosteniendo una torta ahogada, rodeado de graffiti neón y mariachis. Era arte, drama y pura esencia tapatía, pero nadie sabía si era obra humana, de una máquina o una combinación de ambas.

Welcome

Bienvenido, amigo, a este relato digital en redrogue. La inteligencia artificial en el arte callejero de Guadalajara es un tema controvertido en 2025, pero Chucho, el Moreno, Manuel, Pupa y Lavinia lo hicieron suyo. ¿Qué opinas? Comenta y comparte esta historia.