Hay quienes llaman drama a cualquier expresión emocional que no saben manejar. Mostrar lo que se siente incomoda, sobre todo en entornos donde se espera silencio o neutralidad permanente.
Reconocer el propio conflicto no es exagerar. Es observarse con honestidad. Nombrar lo que pesa, lo que molesta, lo que duele. Negarlo no lo hace desaparecer.
Si eso es drama, entonces el drama también es una forma de claridad. Y la claridad, aunque a veces sea incómoda, siempre es más útil que la indiferencia.